domingo, 21 de septiembre de 2014

CORTINAS

                Un objeto tan cotidiano son las cortinas. En rojo, verde, azul… con estampados, encajes y detalles. Todos hemos tenido o necesitado de ellas. Cortinas.

                La semana pasada hablé sobre mi habitación, sobre mi privacidad y mi gratitud. Pero jamás mencioné a la única ventana dentro de las cuatro paredes que resguardan mi todo. Sí, tengo una ventana cuyas dimensiones desconozco y cuyo marco he limpiado más de una vez.

                No es que sea una gran ventana, pero por ella se van mis ideas y la gente puede verlas flotar hacia la inmensidad de lo azul. No es muy grande, pero las personas pueden verme desde las otras casas. Me sorprendió cuando aquel miércoles, sentada frente a mi mesa plegable, realizaba un trabajo escolar. Giré la cabeza. El vecino, colgaba su ropa mientras observaba en mi dirección. Adiós privacidad, madre de mis mejores ideas.

                Sin otra opción, tuve que conseguir un sustituto de cortinas, una sábana. Por suerte, en las esquinas superiores de la ventana, hay un clavo en cada punta. Subiéndome a la silla, logré sujetar la sábana con ayuda de los periquitos para la ropa. Si bien oscurece un poco el pequeño cuarto, al menos ya no habrá gente que me observe desde afuera.

                Debo decir: gracias sábanas. Pero en realidad quiero gritar: ¡Gracias, cortinas!

El mismo miércoles que mude mis pertenencias, mi tía y yo fuimos a comprar tela para hacer unas cortinas. Al primer local que llegamos, habían telas preciosas, con encajes, con detalles, con cristales y pedrería. Desistimos de ellas en primera instancia y nos dirigimos al Modatelas en Andrés Terán.

Revisamos un rato los retazos de telas que colocan en una canastilla cerca de la puerta de entrada/salida. Encontramos dos retazos ideales para las cortinas. Buscamos a alguien del personal para que nos pudiese indicar el precio de ambos pedazos. Recorrimos los pasillos de la tienda desviándonos de nuestro objetivo principal. Había muchas telas, muchos estampados, tantos colores. Había olvidado mencionar, me encantan los estampados con motivos florales, sobre todo, aquellos que parecen haber sido pintados con técnicas de óleos o en acuarelas.

Cuando finalmente encontramos a un empleado, terminamos pidiendo otra tela y sólo tomamos uno de los dos retazos. Mientras me cobraban, tomamos ideas de las cortinas pre-diseñadas que Modatelas ofrece. Y con una idea en la cabeza, nos dirigimos con una costurera. Le encargamos la tarea de crear las cortinas que se visualizaban en nuestras mentes. La tela más clara y delgada por debajo, sobre ésta, la tela de estampado floral que se abriera por la mitad. Y la mujer lo entendió.

Tenía que recogerlas el viernes, pero por alguna razón lo olvidé. Iría el sábado, pero una tormenta cayó. El domingo no trabajan, así que pasaría por ellas el lunes después de la escuela. Claro que como la mayoría de los mexicanos “trabajadores”, se tomó el puente desde el domingo hasta el martes. Así que no tuve opción, las recogería el miércoles. Una semana después de haberlas encargado.

Encontramos de casualidad unos palos y los soportes de madera para las cortinas. Ahora la ventana está cubierta cada vez que lo requiero y no se roba la luz del día.


Las dificultades ya no importan, ahora tengo privacidad, tengo la seguridad de que no estoy siendo observada por vecinos curiosos. Puedo realizar mis tareas en completa calma, puedo escribir estas palabras con más seguridad que antes. Y esta vez puedo decir: gracias cortinas.

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