domingo, 28 de septiembre de 2014

MI ESTADÍA EN SANTA TERESITA

                 No llevo más de un mes viviendo con mis tíos. Son 28 días exactamente. Me mudé el primero de Septiembre, el día en que inicié mis estudios en la UAD.

                Las personas de la colonia Santa Teresita son bastante amables. Las tiendas no abren muy temprano ni las cierran tarde. Esto, debido a la fama de la colonia. No es un mal lugar para vivir, pero se debe de tener cuidado.

                En los negocios ya saben que no es necesario madrugar para abrir el local. Prefieren que haya luz natural para sentirse más seguros. Se han dado muchos casos sobre trabajadores que son asaltados, locales vaciados y dueños enfadados. Los vándalos pertenecen a la colonia, son gente que puede vivir a tu lado. Es normal que las personas desconfíen de recién llegados a Santa Teresita.

                Debido a que es una colonia bastante antigua, más bien cerrada, la gente se conoce unos a otros y saben sobre su fama. Por ejemplo, a los alrededores del mercado de Santa Teresita, todos conocen a mi tío. Él ha vivido la gran parte de su vida en esta zona. Lo tienen como a un hombre impecable, al cual se le tiene que respetar.

Cuando yo llegué, nadie me conocía e intentaban adivinar quién era. Las miradas no pasaban desapercibidas por lo “discretas” que eran. Cuando empezaron a verme al lado de mis tíos, supieron que era parte de su familia. Seguramente les extrañaba ver que una desconocida entrara a la casa de personas conocidas de la colonia.

Si la gente te comienza a conocer o saber con quién te juntas (o con quién vives, en mi caso), empiezan a tratarte tal como a los que ya conocen. Una vez, tocaron a la puerta. Yo estaba sola en la casa. Como vivimos en un segundo piso, quise asomarme al balcón para saber de quién se trataba (su insistencia con el timbre era formidable). Cuando intenté abrir la puerta, un vendedor, cuyo local está frente a nuestra casa, me miró. Hizo un gesto negativo con la cabeza y sonrió. Me pareció extraño, pero lo comprendí. No tenía que abrir. Con un ligero ademán agradecí el gesto. Cerré la cortina y la situación no pasó más allá.

Si bien la colonia es bastante cerrada y exclusiva, cuando te acoge, no te dejará ir nunca. Aunque te mudes y vuelvas buscando algo, las personas te van a reconocer. De la misma manera, si eres parte de la comunidad y, por alguna razón, se llega a tener conflictos fuertes con una persona con mayor jerarquía (porque en realidad, sí hay una jerarquización), esa persona será el objetivo de las miradas malignas de los demás.

Uno debe de tener cuidado en colonias como estas. Tampoco es la colonia más cerrada y aislada de Jalisco, pero realmente tiene sus peculiaridades como ya se mencionaba antes. La gente ya no sale tan tarde, y quienes lo hacen, son valientes, los recién llegados, “forasteros” y aquellos quienes están listos para sacarte un susto.

Ayer, por azares del destino, tuve que caminar sola desde el mercado hasta mi casa, a eso de las 10:30 p.m. El camino no es realmente largo. Realmente la gente escasea, ya todos están refugiados; los negocios cierran bastante temprano, poco después del anochecer; el alumbrado no es pobre, pero tampoco da la seguridad que uno desearía.
Pues bien, a veces las cosas no son lo que parecen, en esta colonia sí lo son. Se puede notar a leguas las intenciones de las personas, o tal vez sólo ya sé interpretar sus miradas. Se ve en los rostros quienes son de la colonia, quienes no, quienes acaban de llegar. Y claro, no soy la única que lo sabe, que lo tiene en claro. Los timadores son los más experimentados.

El mundo funciona de esta manera, y es mejor temer, desconfiar un poco. Pues si uno va más que tranquilo (ya anocheciendo o apenas amaneciendo), seguramente pagará las consecuencias.

Aunque claro, tiene sus ventajas también. En la colonia hay montones de cosas por hacer, muchos lugares para visitar, restaurantes y bares por probar. Aunque soy de las personas que no salen mucho, esta colonia es un gran lugar para explorar.


Vivir en Santa Teresita me ha traído muchas experiencias. Y todavía quedan más por venir. Espero poder ser parte de esta colonia pronto, pues pasaré los siguientes 3 o 4 años de mi vida aquí. Sería mejor acostumbrarme, tomar mis precauciones y disfrutar lo que resta de mi estadía aquí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario