MÁS QUE COMPAÑEROS, SOMOS UNA
FAMILIA.
Hoy voy a hablar sobre la familia a la que comencé a
pertenecer desde hace unos meses atrás: mis compañeros de clases. Como he
escrito anteriormente, más que compañeros, ahora son mi segunda familia. Tengo 11
hermanitos, 11 compañeros, 11 personas a las cuales admiro y respeto por
distintas situaciones y circunstancias. Hoy les vengo a hablar de alguien muy
especial, su nombre es Marcela Valdés.
Para iniciar, debo decir que es una muy buena persona
y la quiero mucho.
Nuestro primer contacto fue en el curso propedéutico
para dibujo. El verla, me llenó de felicidad sin saber exactamente por qué. Podía
apreciar que ya era mayor que casi todo nosotros, pero que encajaba muy bien
con todos. Durante el mes del curso, en realidad no tuvimos mucho contacto la
una con la otra.
Al iniciar las clases, comencé a relacionarme con
ella. Y nos hicimos amigas casi de inmediato. Esto fue facilitado, en mayor
medida, por el buen carácter de Marcela. Ella es una persona muy cálida,
amigable, y le gusta ayudar a los demás; siempre va a apoyarte en lo que
quieras y en la medida de lo posible sin poner objeciones.
Algo que queda muy claro, es su amor por los animales
(en especial los perros). Creo que todas las personas que la conocemos, ya
tenemos en claro, que para ella, todos los animales son especiales. Tiene un
corazón enorme y lleno de amor para dar. Tiene la costumbre de recoger animales
de la calle, limpiarlos y ayudarlo a conseguir un hogar. ¡Incluso en sus días
de preparatoria ayudó en un refugio de perros! Y actualmente, ¡tiene muchas
mascotas!
Algo que siempre habrá en su automóvil o en sus
sudaderas, serán los pelitos de sus perros. Si no hay, debe ser una mala señal.
He conocido un poco la historia de Marcela respecto a los animales y sobre su
vida. Es alguien muy tímida, le gustaría aprender a hablar en público y a
relacionarse. Ella es la mayor del salón, pues antes, cursó otra carrera. Su
sueño siempre había sido estudiar animación, así que se decidió a hacerla. Gracias
a este punto, mi admiración hacia ella creció.
Marcela siempre me ayuda. Si tengo un problema, ella
me escucha y me aconseja; si le pido un favor, ella está dispuesta a prestarme
su ayuda; cuando me siento mal, ella me cuida; en varias ocasiones me ha
invitado comer o me compra alguna cosita. En resumen, es una hermosa persona
cuyo corazón resplandece en dulzura, maternidad, calidez, amor y amabilidad.
Es una maravillosa persona, su sonrisa siempre me
pone de buen humor. me encanta cómo dibuja, los rostros que le pone a los
dibujos de desnudos son muy graciosos, tiene un sentido del humor único, ríe
encantadoramente. Ella es mi amiga, Marcela Valdés. Así como ella me ayuda, yo
también estaré allí para ella… y para todas sus mascotas.
Por cierto, yo soy la que tiene lentes. Marcela es la dama que está del lado izquierdo de la fotografía.

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