Bueno,
aquí hablaré una vez más sobre una persona que ya deben de identificar, mi
novio. Resulta que el viernes fue su cumpleaños. Y como soy una persona muy
atenta, me vine preparando para él desde la Navidad. Volveré el tiempo atrás
para explicar cómo fue que planeé todo.
Durante
las vacaciones de invierno, hice dos gorritos en forma de reno para que los
usáramos como pareja. Pues bien, en ese mismo lapso, le tejí una bufanda
“infinita” (de esas que son un círculo). He de mencionar que no fue una tarea
nada sencilla. Como ya he dicho, mi fuerte no es tejer y no pienso volver a
hacerlo… Pero bien, decidí hacerle un lindo regalo, pues él es muy importante
para mí.
Ya
tenía el regalo terminado, pero no era suficiente para mí, quería hacerle algo
bonito en digital, aprovecharía para practicar mis nuevos conocimientos de
animación y darle algo por su cumpleaños (eso es matar dos pájaros de un tiro).
Sin embargo, las cosas no resultaron como yo esperaba.
Decidí
entonces hacerle un video y hornearle un pastel. Dos puntos. Mi tableta se
descompuso y no tengo horno. ¡Oops! Pues bien, pude remediar ambas cosas. Me
quedaba después de clases en la escuela para hacer la animación y le pedí a mi
amiga y compañera Marcela que me prestara su horno.
De
nuevo, puede componer la situación, no obstante, cuando terminé de hacer mi
video, perdí la memoria en la que lo había guardado. Aunque la busqué y
pregunté por ella, murió. De hecho, a ti tenía mis trabajos de la clase del
profesor Christian… por suerte, esos sí los pude recuperar. Por otro lado,
recordé que no sabía ni cocinar ni hornear. Y tuve otra mágica solución.
Me
di por vencida con la animación, ya no había tiempo. El día miércoles fui a
comprar los ingredientes para el pastel. Anteriormente hablé con mi hermana
para que me pasara una receta y me explicara cómo hacerlo. Entonces, fui
caminando desde la escuela hasta la Bodega Aurrera. Ahí, me la pasé comprando
las cosas. Después volví a mi casa (he de mencionar que vivo a cinco minutos
caminando de la escuela). Y grande fue mi sorpresa cuando me di cuenta de que
me faltaban ingredientes. Así que de nuevo fui caminando por ellos al mercado
de Santa Tere.
Ya
tenía todo. El jueves fui a la casa de Marcela para hacer el pastel. Cecy y Fer
me acompañaron para ayudarme, pues Marce tampoco sabe sobre repostería. Al
final, tuve mi hermoso pastel hecho, pero debo decir que estoy bastante
decepcionada, pues fueron Cecy y Fer las que hicieron la mayor parte del trabajo.
Quería darle algo que hubiera hecho con mis propias manos, pero no pude…
El
viernes fui con mi novio a su rehabilitación de la columna vertebral. Después,
pasamos a mi casa para darle su pastel y su regalo. Lo acompañé a clases en la
escuela. Realmente no pasamos mucho tiempo juntos, pero cuando salió, nos la
pasamos jugando en su Xbox.
No
sé si para él fue un día especial, pero para mí sí. Es extraño cuando
encuentras a una persona con la que te sientes cómoda. Las peleas son normales,
pero me encanta cómo resolvemos nuestros conflictos. Estoy muy feliz de poderlo
llamar “novio”. Así que feliz cumpleaños de nuevo y gracias por ser mi novio.
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