Bien, comenzaré desde
el domingo anterior. Había terminado de hacer la tarea, ya tenía publicado los
blogs semanales, incluso tuve tiempo de ver un poco de televisión. Todo estaba
bien, todo estaba tranquilo. Sin embargo, de pronto mi pansa comenzó a doler. No
daré detalles sobre lo que vino después en el baño, pero era obvio que no
andaba bien.
Tomé algo para mi
dolor de estómago y me sentí un poco mejor. Me fui a dormir esperando sentirme
mejor a la mañana siguiente. Cuando desperté, no podía salir de mi cama. Claro,
tenía sueño, pero era algo más. Me sentía agobiada, exhausta, cansada. No tenía
ánimo para nada. A duras penas salí de la cama y me preparé para ir a la
escuela.
Lo que siguió era de
esperarse. En la escuela me sentí terrible. Tenía frío, luego calor, frío,
calor, más calor, helado, calor, frío. Mi temperatura corporal estaba demente. Mi
cabeza dolía, quería vomitar, pero no podía hacerlo. La espalda me estaba
matando al igual o peor de la cabeza y el estómago. Estaba muy mareada y no
podía respirar correctamente. Mi cuerpo pedía reposo, pero mis aspiraciones
pedían quedarme al final de las clases, pues todas eran muy importantes para
mí.
Pasé todo el día
sintiéndome de la misma manera. Ya no podía caminar, no podía estar sentada. No
había probado acostarme, pero creo que tampoco era una muy buena opción. Mi novio
pasó a recogerme para llevarme a mi casa. Me cuidó durante un largo rato.
Dormí toda la tarde y
sólo desperté para hablar por teléfono con mi familia y enterarlos de la
situación. Intenté comer, pero nada entraba. Toda la noche tuve temperatura
alta. A la mañana siguiente me sentí un poco mejor, pero seguía mal. Fui a que
un doctor me revisara. Me dijo que tenía una infección en el estómago, y para
terminar, me dijo mi peso actual.
Me recetó unas
pastillas, lactobacilos y unas inyecciones. No le temo a las agujas, pero
detesto las medicinas. En realidad, me obligaron a ir al doctor. Pero eso no es
lo importante. Tras la aplicación de la primera de dos inyecciones, me sentí
mejor. Tomé la medicina como lo indicaba y mejoré poco a poco. Tenía que ir a
la escuela para hacer mi tarea. Ese día había faltado, pero no podía
compadecerme más de mí, tenía que empezar a trabajar.
Bien, al final de
todo mejoré al tercer o cuarto día. Y algo era seguro, no estaba llevando una
vida sana. Así que planeé desde el principio todo mi horario. Horas de sueño,
comidas, tareas, horas de escuela, todo. Llevo poco tiempo probando este nuevo
estilo de vida, pero ya noto los cambios y mejoras. Voy a seguir esforzándome
para no recaer y dar todo de mí en la escuela.
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