domingo, 29 de marzo de 2015

LA INSPIRACIÓN DE MI VIDA

            Todo el tema de las vacaciones me recuerda a mi hogar, y ahí en casa, me espera mi querida familia. Entre todos, es mi hermana de quien les voy a hablar en esta entrada de blog. Pues bien, su nombre es Metzin.

            Realmente, se nota que es mi hermana desde el extraño nombre, pero ella es aún más rara en persona. Es celosa, explosiva, muy cambiante y algo molesta e irritante en ocasiones, pero yo la amo. No sólo son esos defectos lo que me hace amarla, también son todas esas virtudes que posee y que muchas veces le cuesta ver en sí misma. Es amable, se preocupa por mí, siempre piensa en mi bien, es dedicada, tiene muchos talentos, es increíblemente amorosa y es una de las pocas personas que puedo asegurar, aman incondicionalmente.

            La mayor fuente de inspiración a lo largo de mi vida, siempre han sido dos, mi hermana y mi mamá. Para ser sincera, ambas son igual de indispensables en mi vida. Pero esta vez, daré más peso a mi hermana, pues gracias a ella, estudio aquí en la UAD.

No he conocido a muchas personas a lo largo de mi vida, pero de lo que estoy segura, es que ella es una de las personas más admirables. Desde experiencias personales hasta las profesionales, ella ha sido la persona que me apoya día y noche incondicionalmente.

Su personalidad puede que en un día cotidiano no sea la mujer con más carácter o decisión. Muchas veces ella es sensible y puede incluso, ser lastimada muy fácil. Pero al tratarse de mí, ella siempre es fuerte. Eso es lo que más me impresiona de ella. Cuando una persona a la que Metzin quiere está en problemas, siempre sacará valor de donde sea necesario para ayudar.

No sé cuántas veces han sido las que he lastimado sus sentimientos. No he sido recíproca con su amor, no tanto. Siempre la he amado como a nadie, pero a veces, no logro entenderla y me desespero de su actitud. Jamás llegué a imaginar que su personalidad más infantil, era para ella como una necesidad de estabilidad.

Ella no sólo me ha defendido en problemas personales o familiares. Si no también, es gracias a ella que decidí estudiar animación y entrar en la UAD. Durante la preparatoria, había decidido dejar de estudiar. Para mi hermana, rendirse no era una opción. No porque me quisiera obligar a tener una carrera universitaria, sino porque ella había tenido la misma sensación a mi edad (creo que todos la hemos sentido). Y ahora, ella es una profesionista. Se hubiera arrepentido por dejar de estudiar y creía que ocurriría lo mismo conmigo. Bueno… creo que tenía razón. Pero ahora no tengo nada de qué arrepentirme.

Incluso, se encargó de aplicarme pruebas psicológicas para ver qué carreras me podían atraer. Sinceramente, ya casi en el sexto semestre, no sabía qué hacer con mi vida.
Tras varias pruebas e investigar carreras, conocí la animación. Creí que sería una buena carrera, pero yo seguía desmotiva a volver a una escuela. Estaba cansada de ellas (después de 17 años de escuela, creo que sería lo normal). Así que no le presté mucha atención y decidí dejar que el «destino» eligiera por mí.

Bueno, Metzin fue entonces mi destino, porque encontró varias universidades, entre ellas, figuraba la UAD. Encontró tres aquí en GDL., pero a ninguna quería entrar. Daba pretextos para descartar las escuelas, pero al final, Metzin habló conmigo, me pidió no que le diera oportunidad a las escuelas, si no a mí misma. Y eso fue lo que hice, me di una oportunidad a mí, una oportunidad a mi familia, y una oportunidad a la UAD.

Hice mi examen de admisión lo más pronto posible después haber tomado mi decisión. El examen, si mal no recuerdo, lo hice en el mes de Febrero. Me dije que si no entraba, me quería sin estudiar un tiempo para reflexionar sobre mi vida. Me pondría a trabajar y hacer en mis ratos libres, cosas que me gustaran para encontrar mi vocación. Por fortuna, todo fue más sencillo y logré entrar a la escuela. En las vacaciones que tuve, mi hermana me apoyó moralmente. Me hablaba sobre cómo sobrevivir en otra ciudad y cómo cuidarme. Me enseñó varias cosas que yo no conocía, eso hizo que aumentara mi gratitud y admiración por ella. En este mismo periodo, me di cuenta de que lo que amaba, era pintar. Siempre utilicé técnicas de pintura más que de dibujo. A decir verdad, sólo empecé a dibujar hasta que entré al propedéutico.

Por eso mismo, fue que tenía tanto miedo de entrar. Sabía que mis compañeros sabrían dibujar  hábilmente y yo, sólo había entrado por suerte. Durante todo el curso propedéutico, tuve miedo de esto. Por eso no hablaba con nadie, porque me daba miedo no encajar por mis bastas habilidades en el dibujo.
Ahí es donde mi hermana me vino a salvar y me dio las fuerzas que necesitaba para salir adelante. Y ahora se lo agradezco. Porque con ello, pude abrirme a mis compañeros y demostrarles mi verdadera personalidad, y aunque pobres en aquel momento, las cualidades por las que había entrado en la carrera.

No puedo expresar qué tan agradecida estoy con mi hermana. Es por ella que empecé a hacer todo esto. Ahora lo hago por las dos. Incluso, ella paga mi colegiatura, me da para solventar algunos gastos externos y compra mi material para la escuela. Quiero esforzarme más que antes, volverme la mejor Aiko que pueda. Es lo que ella hace, ser la mejor Metzin para mí. Su esfuerzo me enorgullece, la admiro, la amo. Es un gran ejemplo para mí, ella es inspiración pura a mis ojos.


Más que una hermana, ella ha sido como un padre estricto, una madre cariño, una abuela mimosa, un maestro sabía y correcto, la mejor amiga, el amor de mi vida. Ella lo es todo para mí. Gracias a ella, puedo esforzarme más y más cada día. Porque ella es mi motivación, mi orgullo, mi fortaleza, ella es mi inspiración. Y perdón porque la entrada sea tan larga, pero ella merece cada una de estas palabras.

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