domingo, 15 de marzo de 2015

SPOCKY

Creo que había olvidado mencionar algo. Tengo un pequeño conejo como mascota. Su nombre es Spocky. Realmente, tiene alrededor de dos semanas de vida y tengo muchas esperanzas para su futuro.

Mi novio y yo íbamos caminando por el centro, tenía que ir a comprar unos materiales, así que decidimos pasear un poco y despejarnos antes de los parciales. Pues bien, afuera de un acuario, vi tres jaulas. Una con cuyos y las restantes con conejos. Unos eran de los más normales y otros era de una especie llamado cabeza de león.

Tras mucho pensarlo, mi novio decidió comprármelo. Ya le había dicho que extrañaba a mi familia y la compañía en mi casa, por eso, resolvió a darme la compañía que él no me podía dar en ocasiones. Y bien, ahí estaban los conejos. Habían muchos y todos eran preciosos, pero al acercar mi mano a la jaula, uno me mordió. Ahí fue donde me di cuenta de que ese era el indicado.

Puede que se escuche bastante extraño, pero yo lo tomé como que esta pequeña criatura me había elegido a mí. No podía decirle que no. era el más pequeño de todos. Compramos una jaula, comida, bebedero, aserrín, un cepillito para su esponjoso pelaje y un platito para su comida. Nos explicaron los cuidados y demás. Ya estaba lista para todo… bueno, casi todo.

Al principio era tímida, le daba miedo salir, no comía, ni siquiera excretaba. ¡Un conejo que no excretaba! Me dije que tenía suerte, pero siento realistas, eso no era normal. Después de unos días, comenzó a tener confianza. Comía, orinaba y defecaba, también ya salía a caminar. Era encantadora y no causaba muchos problemas.

Y ahora, pues bueno, añoro esos tiempos. Ahora es como cualquier otro conejo. Aunque es pequeño, hace todo a lo grande. Come mucho, orina mucho, defeca mucho, corre mucho, y sobre todo, causa muchos problemas. Pero bueno, fue decisión mía tenerlo, sinceramente no me arrepiento. Spocky es mi Spocky y la amo. Tal vez su esperanza de vida no sea grande, pero tengo grandes esperanzas de su vida. Me hace compañía y yo le doy cariño y atención.

Por cierto, su nombre tiene una historia. Un día antes, se había dado la noticia de que el señor Leonard Simon Nimoy había muerto. Él fue quien originalmente interpretó a Spock en Star Trek. Como un tributo a su persona, le pondría Spock, pero resultó ser una conejita, así que terminé poniéndole Spocky.


Como dato curioso, le encanta subirse a los pies de las personas y dormir ahí. Además, a ella no le gustan los chistes raciales, por eso, cuando Cecy lo cargó, se orinó en sus piernas. Eso ha sido lo más hermoso que ha hecho por mí. Esa es Spocky, mi nueva compañía.

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