Creo que tengo un asunto que vengo
arrastrando desde el cuatrimestre pasado, algo que aún no puedo superar, algo
en lo que no puedo dejar de pensar. Tiene un nombre, un apellido, un rostro, y
ahora, una historia contigo. Pues bien, el amor es un completo desastre, es una
montaña rusa de emociones y a veces, una ruleta rusa.
Había un chico que me comenzó a
gustar, intenté hablarle, acercarme a él. Sin embargo, cada vez que lo hacía,
sentía que él se incomodaba. Así que decidí olvidarme del asunto y continuar
con mi vida estudiantil en la Universidad. Poco tiempo después, comencé a salir
con mi actual novio. Todo fue muy rápido, no tenía expectativa alguna sobre
nuestra relación. Tal vez acepté sin saber lo que eso implicaba, tal vez sólo
me sentía sola y quería la compañía que no podía tener de otras personas.
Bien, tuve una relación bastante
normal con mi novio durante un periodo, pero todo cambió cuando me enteré de
que el chico que me gustaba, me quería desde un principio. ¡Vaya historia
cliché! Hasta parece que me parezco a Cecy, pero bueno, así pasó. Fingí que no
me interesaba, pero en realidad estaba muy emocionada, me sentía feliz. Creo
que fue tanta mi euforia que perdí los estribos.
Comencé a acercarme a él de nuevo,
esta vez, él cedió a mi compañía. Nos hicimos amigos, pero él no lo sabía, que
yo también lo quería. Y tras pasar un tiempo con él, me di cuenta de que no
estaba bien. Yo tenía novio y lo quería. En entradas pasadas me llegué a quejar
de él, pero a final de cuentas, tampoco he hablado sobre lo maravilloso que él.
Me limité a criticar a quien nunca me ha juzgado. Y caí en un gran error, me
volví egoísta.
Tanto fue esto, que terminé por
lastimarnos a todos. Nadie además de mí, fue la responsable de esto. Si me
hubiera alejado, si hubiese aceptado la realidad, si me hubiera conformado con
lo que tenía. Pero no, quería volverme un ser tan humano que mi ego necesitaba
ser alimentado. Tenía que saber lo que hubiera pasado si las cosas hubieran
sido distintas. Y bueno, lastimé a personas muy importantes para mí.
Creo que no podía detenerme, siempre
he pensado más con los sentimientos que con la razón y eso siempre me ha traído
muchos problemas. Esta vez, impliqué a más personas. De lo que ahora estoy
segura es que quiero a esas dos personas. A una, la estimo, se ha hecho
importante porque quiero su compañía, es un gran amigo al que no quiero perder.
Y al otro, debo confesar que es mi primer amor, y sí, a mis tempranos 18 años
estoy enamorada, y esta vez, no es simplemente del amor, es de una persona real
que tengo a mi lado.
Voy a disculparme apropiadamente con
todos, porque lo merecen, eso y más. Pero aún soy torpe y no puedo hacer lo que
debo. En verdad, estoy arrepentida de todo el daño que le he causado. Y ahora
sólo el tiempo va a sanar nuestras heridas, las pequeñas y las grandes. Gracias
por todo, y lo siento mucho en verdad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario